viernes, 7 de diciembre de 2012

Revolución

Nuestro orden será el desorden. La revolución iniciará de la manera más sencilla: cambiando el orden. No aquel sujeto a las leyes de la Física o la Química, ¿qué haríamos sí lloviera del piso y el agua fuera flamable? Se mojarían primero las suelas de nuestros zapatos y las calles explotarían al contacto del agua con el cigarro de un fumador ocasional. Comencemos con algo más simple: reconsideremos las convenciones, acordemos nuevas formas de tratarnos. Y cuando las nuevas convenciones nos distancien nuevamente, cambiemos el orden.

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